Lección 5: Los apóstoles de los últimos tiempos.

En esta aula encontraremos las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Por qué la obra maestra de las manos de Dios, María, casi no se manifestó en la primera venida de Jesucristo? Y, en la segunda venida, ¿María será más conocida? ¿Quiénes son los apóstoles de los últimos tiempos? ¿Cuál es su papel en los tiempos venideros, en que Dios hará que sean más conocidas las grandezas de su Madre?

Pongo a su disposición online el texto del tratado: https://bit.ly/TratadoVD

Meditación y Oraciones del día

Veni Creator Spíritus, Ave Maris Stella y Magnificat

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Ven Espíritu Creador;
visita las almas de tus siervos.
Llena de la divina gracia
los pechos que Tú creaste.

Tú eres llamado Paráclito,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, amor
y unción espiritual.

Tú septiforme en el don;
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú, auténtica promesa del Padre,
que enriqueces la lengua con palabras.

Enciende lumbre en los sentidos,
infunde amor en los corazones
corroborando con vigor constante,
la fragilidad de nuestro cuerpo.

Rechaza lejos al enemigo,
concede prontamente la paz,
yendo así Tú delante como guía
evitemos todo mal.

Haz que por Tí conozcamos al Padre,
y conozcamos también al Hijo,
y por Tí, Espíritu de entreambos,
creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria,
y al Hijo, que entre los muertos,
resucitó, y al Paráclito
por los siglos de los siglos.

Amén.
Salve, del mar Estrella,
Salve, Madre sagrada
De Dios y siempre Virgen,
Puerta del cielo Santa.

Tomando de Gabriel
El Ave, Virgen alma,
Mudando el nombre de Eva,
Paces divinas trata.

La vista restituye,
Las cadenas desata,
Todos los males quita,
Todos los bienes causa.

Muéstrate Madre, y llegue
Por Ti nuestra esperanza
A quien, por darnos vida,
Nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
Libres de culpa, infunde
Virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura,
Camino firme allana;
Que quien a Jesús llega,
Eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
Una a los tres le demos,
Y siempre eternas gracias

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador,
porque ha mirado la humildad de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras
grandes en mí y su nombre es santo.
Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación
sobre los que le temen.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Acogió a Israel su siervo,
acordándose de su misericordia
–como la había prometido a nuestros padres –
en favor de Abraham y su descendencia
para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo …
Imitación de Cristo, libro 1, cap. 18

El ejemplo de los Santos Padres Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos Padres, en los cuales resplandece la verdadera perfección y religión, y verás cuán poco casi nada es lo que hacemos. iAy de nosotros! ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?

Los santos y amigos de Cristo sirvieron al Señor en hambre, en sed, en frío y desnudez, en trabajos y fatigas, en vigilias y ayunos, en oraciones y santas meditaciones, en persecuciones y muchos oprobios. ¡Oh! ¡Cuán graves y muchas tribulaciones padecieron los apóstoles, mártires, confesores, vírgenes y todos los demás que quisieron seguir las pisadas de Jesucristo! Pues en esta vida aborrecieron sus vidas para poseer sus almas en la eterna. ¡Oh! ¡Cuán estrecha y retirada vida hicieron los Santos Padres en el yermo! ¡Cuán largas y graves tentaciones padecieron! ¡Cuán de ordinarios fueron atormentados del enemigo!

¡Cuán continuas y fervientes oraciones ofrecieron a Dios! ¡Cuán rigurosas abstinencias cumplieron! ¡Cuán gran celo y fervor tuvieron en su aprovechamiento espiritual! ¡Cuán fuertes peleas pasaron para vencer los vicios! ¡Cuán pura y recta intención tuvieron con Dios! De día trabajaban, y por la noche se ocupaban en larga oración; y aunque trabajando, no cesaban de la oración mental. Todo el tiempo gastaban bien; las horas les parecían cortas para darse a Dios; y por la gran dulzura de la contemplación, se olvidaban de la necesidad del mantenimiento corporal.

Renunciaban a todas las riquezas, honras, dignidades, parientes y amigos; ninguna cosa querían del mundo; apenas tomaban lo necesario para la vida, y les era pesado servir a su cuerpo aun en las cosas necesarias. De modo que eran pobres de lo temporal, pero riquísimos en gracia y virtudes.
1. Papel especial de María en los últimos tiempos

49. Por María comenzó la salvación del mundo, también por María debe ser consumada. Ella prácticamente no apareció en la primera venida de Jesucristo, a fin de que los hombres aun poco instruidos y esclarecidos sobre la Persona de su Hijo, no se alejasen de la verdad, aferrándose intensa e imperfectamente a Ella, lo que aparentemente sucedería si hubiera sido conocida, por causa de los encantos admirables que el Altísimo puso aún en su exterior, lo que es tan verdadero, que San Dionisio el Areopagita nos dejó escrito que cuando la vio, la habría tomado por una divinidad –a causa de sus secretos encantos y su belleza incomparable– si la fe en la cual estaba confirmado no le hubiera enseñado lo contrario. Pero, en la segunda venida de Jesucristo, María debe ser conocida y revelada por el Espíritu Santo, para que por su intermedio sea mejor conocido, amado y servido Jesucristo. No subsistirán más las razones que lo llevaron a ocultar a su Esposa durante su vida, y a no manifestarse a su propósito sino raras veces desde que se predicó el Evangelio.

50. Dios quiere entonces revelar y descubrir a María, la obra prima de sus manos, en estos últimos tiempos.
1º – Porque Ella se ocultó en este mundo, colocándose más bajo que el polvo por su profunda humildad, habiendo obtenido de Dios, de sus Apóstoles y Evangelistas, que de Ella nada fuese manifestado.
2º – Porque siendo la obra prima de las manos de Dios –tanto aquí abajo por la gracia, como en el cielo por la gloria– quiere en Ella ser glorificado y alabado en la tierra por los mortales.
3º – Como Ella es la aurora que precede y descubre al Sol de justicia, Jesucristo, debe ser conocida y vista para que también Jesucristo lo sea.
4º – Siendo María el camino por el cual Jesucristo vino a nosotros la primera vez, Ella lo será también cuando venga la segunda, aunque no de la misma forma.
5º – Siendo Ella el medio seguro y la vía recta e inmaculada para ir a Jesucristo y encontrarlo perfectamente, también por Ella lo han de hallar las almas santas que deben resplandecer en santidad. El que hallare a María, hallará la vida (Prov. 8, 35), es decir a Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14, 6); pero no se puede encontrar a María cuando no se la busca; no se puede buscar, cuando no se la conoce; pues no se busca ni se desea un objeto desconocido. Es necesario entonces que María sea más conocida que nunca, para el mayor conocimiento y gloria de la Santísima Trinidad.
6º – María debe brillar más que nunca en misericordia, en fuerza y en gracia, en estos últimos tiempos: en misericordia, para reconducir y recibir amorosamente a los pobres pecadores y desviados que se convertirán y volverán a la Iglesia Católica; en fuerza contra los enemigos de Dios, los idólatras, cismáticos, mahometanos, judíos e impíos obstinados, quienes se rebelarán de forma terrible seduciendo y haciendo caer, sirviéndose de promesas y amenazas, a todos aquellos que les fueren contrarios; en fin, Ella debe resplandecer en gracia, animando y sosteniendo a los valientes soldados y fieles servidores de Jesucristo que combatirán por sus intereses.
7º – Por último, María ha de ser terrible para el diablo y sus secuaces como un ejército formado en batalla, principalmente en estos últimos tiempos, pues el diablo, sabiendo perfectamente que le queda poco tiempo y mucho menos que nunca para perder a las almas, redobla sus esfuerzos y combates; y ha de suscitar rápidamente crueles persecuciones, poniendo terribles acechanzas a los fieles servidores e hijos de María, a quienes con más dificultad le cuesta vencer.

51. Es principalmente de estas últimas y crueles persecuciones del diablo, que aumentarán cada día hasta el reino del anticristo, de las que se debe entender la primera y célebre predicción y maldición de Dios, fulminada contra la serpiente en el paraíso. Es el propósito de explicarlo aquí para gloria de la Santísima Virgen, salvación de sus hijos y confusión del diablo. “Inimicitias ponam inter te et mulierem, et semen tuum et semen illius; ipsa conteret caput tuum, et tu insidiaberis calcaneo ejes” (Gen. 3, 15): Pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo, ella te aplastará la cabeza, y tú pondrás acechanzas a su calcañar.

52. Dios no ha hecho ni formado nunca más que una sóla enemistad, pero irreconciliable, la cual durará e incluso aumentará hasta el fin: es entre María su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer; de tal manera que la más terrible enemiga que Dios haya creado contra el diablo es María, su santa Madre. Él mismo le ha dado desde el paraíso terrestre, aunque Ella no existiese sino en su pensamiento, tanto odio contra este maldito enemigo suyo, tal capacidad para descubrir la malicia de esta antigua serpiente, tanta fuerza para vencer, aterrar y aplastar a este orgulloso impío, que éste la teme, no sólo más que a todos los ángeles y hombres, sino en cierto sentido, más que al propio Dios. Esto no propiamente porque la ira, el odio y el poder de Dios no sean infinitamente más grandes que los de la Santísima Virgen, ya que las perfecciones de María son limitadas, sino, en primer lugar, porque Satán siendo orgulloso, sufre infinitamente más en ser vencido y castigado por una pequeña y humilde sierva de Dios, y su humildad lo humilla más que el poder divino; en segundo lugar, porque Dios ha otorgado a María tan gran poder contra los diablos, que más temen ellos –como a menudo han sido obligados a confesar a pesar suyo por la boca de los posesos– uno sólo de sus suspiros en favor de cualquier alma, que las oraciones de todos los santos; y una sóla de sus amenazas contra ellos, que todos los otros tormentos.

53. Lo que Lucifer ha perdido por orgullo, María lo ganó por su humildad; lo que Eva condenó y perdió por su desobediencia, lo ha salvado María por su obediencia. Eva, obedeciendo a la serpiente, perdió a todos sus hijos con ella entregándoselos a este infernal dragón; María, habiéndose conservado perfectamente fiel a Dios, con Ella ha salvado a todos sus hijos y servidores, y los ha consagrado a su Majestad.

54. Dios ha creado no solamente una enemistad, sino enemistades, y no sólo entre María y el demonio, sino también entre la descendencia de la Santísima Virgen y la del diablo. Es decir, Dios ha puesto enemistades, antipatías y odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima Virgen, y los hijos y esclavos del diablo: por esta razón, ellos no se aman mutuamente, ni tienen correspondencia interior unos con otros. Los hijos de Belial, los esclavos de Satán, los amigos del mundo (ya que esto es la misma cosa), han perseguido siempre hasta el presente, y perseguirán más que nunca a aquellos y a aquellas que pertenecen a la Santísima Virgen, como otrora Caín persiguió a su hermano Abel, y Esaú a su hermano Jacob, que son prefigura de los réprobos y de los predestinados. Pero la humilde María obtendrá siempre la victoria sobre este orgulloso, y de manera tan rotunda, que Ella le aplastará la cabeza en la cual reside su orgullo, Ella descubrirá siempre la malicia de la serpiente, haciendo claras sus malicias infernales, disipará sus consejos diabólicos, y librará a sus fieles siervos, hasta el fin de los tiempos, de sus garras crueles. Pero el poder de María sobre todos los diablos brillará particularmente en los últimos tiempos, en que Satán pondrá acechanzas a su talón, es decir, a sus humildes esclavos y a sus pobres hijos que Ella suscitará para hacerle la guerra. Ellos serán pequeños y pobres según el mundo, y rebajados delante de todos como el talón, hollados y perseguidos, como el talón lo es en relación a los demás miembros del cuerpo; pero, a cambio de ello, serán ricos en gracias de Dios que María les distribuirá abundantemente; grandes y de santidad relevante delante de Dios, superiores a toda criatura por su celo inflamado, y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que con la humildad de su talón en unión con María, aplastarán la cabeza del diablo y harán triunfar a Jesucristo.

2. Los Apóstoles de los últimos tiempos

55. Finalmente, Dios quiere que su Santísima Madre sea ahora más conocida, más amada, más honrada de lo que ha sido; lo que será posible sin lugar a dudas, si los predestinados entran, con la gracia y la luz del Espíritu Santo, en la práctica interior y perfecta que yo les descubriré a continuación. Para entonces, ellos verán claramente en la medida que la fe lo permite, a esta bella estrella del mar, y siguiendo su conducta llegarán a puerto seguro a pesar de las tormentas y los piratas. Podrán conocer las grandezas de esta soberana, y se consagrarán enteramente a su servicio en calidad de súbditos y esclavos de amor. Experimentarán sus dulzuras y bondades maternales, y la amarán tiernamente como sus hijos predilectos. Conocerán las misericordias de que está llena, y podrán acudir a Ella en todas sus cosas, como a su querida abogada y medianera ante Jesucristo; sabrán que Ella es el medio más seguro, corto y perfecto para ir a Jesucristo, y se entregarán a Ella en cuerpo y alma, sin reserva, para pertenecer también a Él.

56. Pero, ¿Qué serán estos siervos, esclavos e hijos de María? Serán un fuego abrasador, ministros del Señor, que encenderán el fuego del amor divino por todas partes. Serán sicut sagitae in manu potentis, como flechas agudas en las manos de la poderosa María, para atravesar a sus enemigos. Serán hijos de Leví, purificados por el fuego de grandes tribulaciones, y unidísimos a Dios, que llevarán el oro del amor en el corazón, el incienso de la oración en el espíritu, y la mirra de la mortificación en el cuerpo, y que serán por todas partes el buen olor de Jesucristo para los pobres y los pequeños, mientras que serán olor de muerte para los grandes, ricos y orgullosos mundanos.

57. Serán como nubes tronadoras que vuelan por los aires al menor soplo del Espíritu Santo, que sin apegarse a nada, ni asombrarse de nada, ni inquietarse por nada, repartirán la lluvia de la palabra de Dios y de la vida eterna; tronarán contra el pecado, retumbarán contra el mundo, golpearán al diablo y sus secuaces, y atravesarán de un lado a otro para la vida o la muerte, con la espada de dos filos de la palabra de Dios, a todos aquellos a los que serán enviados de parte del Altísimo.

58. Serán los apóstoles verdaderos de los últimos tiempos, a quienes el Señor de las virtudes dará la palabra y la fuerza para obrar maravillas, y conseguir gloriosos triunfos sobre los despojos de sus enemigos; dormirán sin oro ni plata, y lo que es más, sin cuidado, en medio de los otros sacerdotes, eclesiásticos y clérigos, inter medios cleros (Sal. 67, 14) y entre tanto, tendrán las alas plateadas de la paloma, para ir con la pura intención de la gloria de Dios y la salvación de las almas, donde el Espíritu Santo los llamare, no dejando detrás suyo en los lugares donde hayan predicado, sino el oro de la caridad, que es el cumplimiento de toda ley (Rom. 13, 10).

59. En fin, sabemos que serán verdaderos discípulos de Jesucristo, marchando sobre las huellas de su pobreza, humildad, menosprecio del mundo y caridad, enseñando el camino estrecho de Dios en su pura verdad según el Santo Evangelio, y no según las máximas del mundo, sin inquietarse ni hacer acepción de nadie, sin exceptuar, escuchar ni temer a ningún mortal, por más poderoso que sea. Tendrán en su boca la espada de dos filos de la palabra de Dios; llevarán sobre sus espaldas el estandarte ensangrentado de la Cruz, el Crucifijo en la mano derecha, el Rosario en la izquierda, los sagrados nombres de Jesús y de María sobre su corazón, y la modestia y mortificación de Jesucristo en toda su conducta. He ahí los grandes hombres que vendrán, que serán hechos por María siguiendo las órdenes del Altísimo, para extender su imperio sobre el de los impíos, idólatras y mahometanos. ¿Cuándo y cómo será ésto?... Sólo Dios lo sabe: A nosotros sólo nos corresponde callar, rogar, suspirar y esperar: Exspectans exspectavi (Sal. 39, 2).

Lecciones del Curso

Bibliografía

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CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Madrid: Asociación de Editores del Catecismo, 2005.

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SAN LUIS MARÍA GRIGNON DE MONTFORT. Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1910.

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