Lección 20: Esta devoción es un medio admirable de perseverancia.

¿Quién puede confiar en sí mismo para hacer el bien y en él perseverar? ¿Quién será tan fuerte que jamás caiga? ¿No traemos, como dice San Pablo, un tesoro en vasijas de barro? Pero no te desanimes por eso. ¡Consuélate y alégrate! San Luis te va a rebelar un secreto desconocido por la mayoría de cristianos, incluso por los más piadosos.

Pongo a su disposición online el texto del tratado: https://bit.ly/TratadoVD

Meditación y Oraciones del día

Veni Creator Spíritus, Ave Maris Stella y Magnificat

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Señor, ten piedad de nosotros. Jesucristo, ten piedad de nosotros.

R/. Señor, ten piedad de nosotros.
Divino Espíritu Santo, óyenos.
Espíritu Santo Paráclito, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros,
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros,
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros,
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la verdad, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la sabiduría, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la inteligencia, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la fortaleza, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la piedad, ten piedad de nosotros,
Espíritu del buen consejo, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la ciencia, ten piedad de nosotros,
Espíritu del santo temor, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la caridad, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la alegría, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la paz, ten piedad de nosotros,
Espíritu de las virtudes, ten piedad de nosotros,
Espíritu de toda la gracia, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios, ten piedad de nosotros,
Purificador de nuestras almas, ten piedad de nosotros,
Santificador y guía de la Iglesia Católica, ten piedad de nosotros,
Distribuidor de los dones celestiales, ten piedad de nosotros,
Conocedor de los pensamientos, ten piedad de nosotros,
y de las intenciones del corazón, ten piedad de nosotros,
Dulzura de los que comienzan a serviros, ten piedad de nosotros,
Corona de los perfectos, ten piedad de nosotros,
Alegría de los ángeles, ten piedad de nosotros,
Luz de los Patriarcas, ten piedad de nosotros,
Inspiración de los Profetas, ten piedad de nosotros,
Palabra y sabiduría de los Apóstoles, ten piedad de nosotros,
Victoria de los Mártires, ten piedad de nosotros,
Ciencia de los Confesores, ten piedad de nosotros,
Pureza de las Vírgenes, ten piedad de nosotros,
Unción de todos los Santos, ten piedad de nosotros,

Sednos propicio,
R. Perdónanos Señor.
Sednos propicio,
R. Escúchanos Señor.

De todo pecado, líbranos Señor.
De todas las tentaciones y celadas del demonio, líbranos Señor.
De toda presunción y desesperación, líbranos Señor.
Del ataque a la verdad conocida, líbranos Señor.
De la envidia de la gracia fraterna, líbranos Señor.
De toda obstinación e impenitencia, líbranos Señor.
De toda negligencia y liviandad de espíritu, líbranos Señor.
De toda impureza de la mente y del cuerpo, líbranos Señor.
De todas las herejías y errores, líbranos Señor.
De todo mal espíritu, líbranos Señor.
De la muerte mala y eterna, líbranos Señor.
Por Vuestra eterna procedencia del Padre y del Hijo, líbranos Señor.
Por la milagrosa concepción del Hijo de Dios, líbranos Señor.
Por Vuestro descendimiento sobre Jesús bautizado, líbranos Señor.
Por Vuestra santa aparición en la transfiguración del Señor, líbranos Señor.
Por Vuestra venida sobre los discípulos del Señor, líbranos Señor.
En el día del juicio, líbranos Señor.

Aunque pecadores, te rogamos óyenos,
Para que nos perdones, te rogamos óyenos,
Para que te dignes vivificar y santificar a todos los miembros de la Iglesia, te rogamos óyenos,
Para que te dignes concedernos el don de la verdadera piedad, devoción y oración, te rogamos óyenos,
Para que te dignes inspirarnos sinceros afectos de misericordia y de caridad, te rogamos óyenos,
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro, te rogamos óyenos,
Para que te dignes concedernos verdadera paz y tranquilidad de corazón, te rogamos óyenos,
Para que nos hagas dignos y fuertes, para soportar las persecuciones por amor a la justicia, te rogamos óyenos,
Para que te dignes confirmarnos en tu gracia, te rogamos óyenos,
Para que nos recibas en el número de tus elegidos, te rogamos óyenos,
Para que te dignes atendernos, te rogamos óyenos,
Espíritu de Dios, te rogamos óyenos,

V/Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/.Envíanos el Espíritu Santo.
V/Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/.Mándanos el Espíritu prometido del Padre.

V/Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/.Dadnos el buen Espíritu Espíritu Santo, óyenos.

V/Espíritu Consolador, escúchanos.
V/. Envía tu Espíritu y todo será creado,
R/. Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos. ¡Oh Dios! que aleccionaste a los corazones de Tus fieles
con la ciencia del Espíritu Santo,
haz que, guiados por este mismo
Espíritu, apreciemos las dulzuras
del bien, y gocemos siempre de Sus
divinos consuelos, por Jesucristo
Nuestro Señor.

Amén.
Señor, ten piedad de nosotros. Jesucristo, ten piedad de nosotros. R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, óyenos.
R/. Jesucristo, escúchanos

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros,
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros,
Madre de Cristo, ruega por nosotros,
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros,
Madre purísima, ruega por nosotros,
Madre castísima, ruega por nosotros,
Madre intacta, ruega por nosotros,
Madre incorrupta, ruega por nosotros,
Madre Inmaculada, ruega por nosotros,
Madre amable, ruega por nosotros,
Madre admirable, ruega por nosotros,
Madre del buen Consejo, ruega por nosotros,
Madre del Creador, ruega por nosotros,
Madre del Salvador, ruega por nosotros,
Madre y ornato del Carmelo, ruega por nosotros,
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros,
Virgen prudentísima, ruega por nosotros,
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros,
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros,
Virgen poderosa, ruega por nosotros,
Virgen clemente, ruega por nosotros,
Virgen fiel, ruega por nosotros,
Virgen flor del Carmelo, ruega por nosotros,
Espejo de justicia, ruega por nosotros,
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros,
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros,
Vaso espiritual, ruega por nosotros,
Vaso honorable, ruega por nosotros,
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros,
Rosa mística, ruega por nosotros,
Torre de David, ruega por nosotros,
Torre de marfil, ruega por nosotros,
Casa de oro, ruega por nosotros,
Arca de la alianza, ruega por nosotros,
Puerta del cielo, ruega por nosotros,
Estrella de la mañana, ruega por nosotros,
Salud de los enfermos, ruega por nosotros,
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros,
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros,
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros,
Patrona de los carmelitas, ruega por nosotros,
Reina de los ángeles, ruega por nosotros,
Reina de los patriarcas, ruega por nosotros,
Reina de los profetas, ruega por nosotros,
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros,
Reina de los mártires, ruega por nosotros,
Reina de los confesores, ruega por nosotros,
Reina de las vírgenes, ruega por nosotros,
Reina de todos los santos, ruega por nosotros,
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros,
Reina asunta al cielo, ruega por nosotros,
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros,
Reina de la familia, ruega por nosotros,
Reina de la paz, ruega por nosotros,
Esperanza de todos los carmelitas, ruega por nosotros,

Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R/. perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R/. escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R/. ten piedade de nosotros.

V/. Ruega por nosotros Santa
Madre de Dios,
R/. Para que seamos dignos de
alcanzar las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.

Oremos. Concédenos, Señor, a
nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y de cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la
bienaventurada siempre Virgen
María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y gozar
de las alegrías eternas. Por Cristo
nuestro Señor.

Amén.
Ven Espíritu Creador;
visita las almas de tus siervos.
Llena de la divina gracia
los pechos que Tú creaste.

Tú eres llamado Paráclito,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, amor
y unción espiritual.

Tú septiforme en el don;
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú, auténtica promesa del Padre,
que enriqueces la lengua con palabras.

Enciende lumbre en los sentidos,
infunde amor en los corazones
corroborando con vigor constante,
la fragilidad de nuestro cuerpo.

Rechaza lejos al enemigo,
concede prontamente la paz,
yendo así Tú delante como guía
evitemos todo mal.

Haz que por Tí conozcamos al Padre,
y conozcamos también al Hijo,
y por Tí, Espíritu de entreambos,
creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria,
y al Hijo, que entre los muertos,
resucitó, y al Paráclito
por los siglos de los siglos.

Amén.
Salve, del mar Estrella,
Salve, Madre sagrada
De Dios y siempre Virgen,
Puerta del cielo Santa.

Tomando de Gabriel
El Ave, Virgen alma,
Mudando el nombre de Eva,
Paces divinas trata.

La vista restituye,
Las cadenas desata,
Todos los males quita,
Todos los bienes causa.

Muéstrate Madre, y llegue
Por Ti nuestra esperanza
A quien, por darnos vida,
Nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
Libres de culpa, infunde
Virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura,
Camino firme allana;
Que quien a Jesús llega,
Eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
Una a los tres le demos,
Y siempre eternas gracias

Salve, María, amadísima Hija del Eterno Padre; salve, María, Madre admirable del Hijo; salve, María, fidelísima Esposa del Espíritu Santo; salve, María, mi amada Madre, mi amable Señora, mi poderosa Soberana; salve, mi gozo, mi gloria, mi corazón y mi alma. Vos sois toda mía por misericordia, y yo soy todo vuestro por justicia. Pero todavía no lo soy bastante.

De nuevo me entrego a Vos todo entero en calidad de eterno esclavo, sin reservar nada ni para mí, ni para otros. Si algo veis en mí que todavía no sea vuestro, tomadlo en seguida, os lo suplico, y haceos dueña absoluta de todos mis haberes para destruir y desarraigar y aniquilar en mí todo lo que desagrade a Dios y plantad, levantad y producid todo lo que os guste.

La luz de vuestra fe disipe las tinieblas de mi espíritu; vuestra humildad profunda ocupe el lugar de mi orgullo; vuestra contemplación sublime detenga las distracciones de mi fantasía vagabunda; vuestra continua vista de Dios llene de su presencia mi memoria, el incendio de caridad de vuestro corazón abrase la tibieza y frialdad del mío; cedan el sitio a vuestras virtudes mis pecados; vuestros méritos sean delante de Dios mi adorno y suplemento. En fin, queridísima y amadísima Madre, haced, si es posible, que no tenga yo más espíritu que el vuestro para conocer a Jesucristo y su divina voluntad; que no tenga más alma que la vuestra para alabar y glorificar al Señor; que no tenga más corazón que el vuestro para amar a Dios con amor puro y con amor ardiente como Vos.

No pido visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni contentos, ni aun espirituales. Para Vos el ver claro, sin tinieblas; para Vos el gustar por entero sin amargura; para Vos el triunfar gloriosa a la diestra de vuestro Hijo, sin humillación; para Vos el mandar a los ángeles, hombres y demonios, con poder absoluto, sin resistencia, y el disponer en fin, sin reserva alguna de todos los bienes de Dios.

Esta es, divina María, la mejor parte que se os ha concedido, y que jamás se os quitará, que es para mí grandísimo gozo. Para mí y mientras viva no quiero otro, sino el experimentar el que Vos tuvisteis: creer a secas, sin nada ver y gustar; sufrir con alegría, sin consuelo de las criaturas; morir a mí mismo, continuamente y sin descanso; trabajar mucho hasta la muerte por Vos, sin interés, como el más vil de los esclavos.

La sola gracia, que por pura misericordia os pido, es que en todos los días y en todos los momentos de mi vida diga tres amenes: amén (así sea) a todo lo que hicisteis sobre la tierra cuando vivíais; amén a todo lo que hacéis al presente en el cielo; amén a todo lo que hacéis en mi alma, para que en ella no haya nada más que Vos, para glorificar plenamente a Jesús en mí, en el tiempo y en la eternidad.

Amén
Tratado de la Verdadera Devoción…, núms. 12-38

Si queréis comprender a la Madre, dice un santo, comprended al Hijo, pues es una Madre digna de Dios: Que aquí toda lengua enmudezca. Para demostrar que la divina María ha estado desco nocida hasta ahora, y que es una de las razones por las cuales Jesucristo no es conocido como debe serlo. Si, pues, como es cierto, el reino de Jesucristo ha de venir al mundo, no será sino con secuencia necesaria del conocimiento del reino de la Santísima Virgen María, que le trajo al mundo la vez primera y le hará resplandecer en la segunda venida. Confieso con toda la Iglesia que no siendo María sino una pura criatura salida de las manos del Altísimo, comparada con la Majestad infinita es menos que un átomo, o más bien nada, puesto que sólo Dios es quien es, y por consiguien te, confieso que este gran Señor, Ser soberano y absoluto, ni ha tenido ni ahora tiene necesidad alguna de la Santísima Virgen para hacer su voluntad santísima y para manifestar su gloria. Basta que Dios quiera, para que todo se haga. Digo, sin embargo, que así y todo, habiendo querido Dios empezar y concluir sus más grandes obras por la Santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará de conducta en el transcurso de los siglos, pues es Dios y no varía en sus sentimientos ni en su proceder. María es la Reina del cielo y de la tierra por la gracia, como Jesús es Rey por naturaleza y por conquista; pues el reino de Jesucristo consiste principalmente en el corazón y en el interior del hombre, según estas palabras: “EI reino de Dios está dentro de vosotros”, del mismo modo el reino de la Santísima Virgen está principalmente en el interior del hombre, es decir, en las almas, y en las almas es en donde principalmente está más glorificada con su Hijo que en todas las criaturas visibles, y podemos llamarla con los santos, Reina de los corazones.
Artículo VIII
Esta devoción es un medio admirable de perseverancia
Octavo Motivo

173. Finalmente, lo que más poderosamente nos induce en cierto modo a esta devoción a la Santísima Virgen, es que es un medio admirable para perseverar y ser fiel en la virtud. Pues, ¿de dónde aquí que la mayor parte de las conversiones de los pecadores no sean durables? ¿Por qué se recae tan fácilmente en el pecado? ¿De dónde proviene que la mayor parte de los justos, en lugar de avanzar de virtud en virtud y adquirir nuevas gracias, pierden a menudo lo poco de gracias y virtudes que tienen? Este mal proviene, como ya lo he demostrado antes, de que el hombre siendo tan corrompido, tan débil y tan inconstante, se fía en sí mismo, se apoya en sus propias fuerzas, y se cree capaz de guardar el tesoro de sus gracias, de sus virtudes y méritos. Por esta devoción, se confía a la Santísima Virgen, que es fiel, todo lo que se posee; se la toma por la depositaria universal de todos sus bienes de naturaleza y de gracia. Es en su fidelidad que se fía, es en su poder que se apoya, es en su misericordia y su caridad que se funda, a fin de que Ella conserve y aumente nuestras virtudes y méritos, a pesar del diablo, el mundo y la carne, que hacen todos los esfuerzos para quitárnoslas. Se le dice como un buen hijo a su madre, y un fiel servidor a su Señora: Depositum custodi: Mi buena Madre y Señora, yo reconozco que hasta aquí he recibido más gracias de Dios por vuestra intercesión, que yo no merezco, y que mi funesta experiencia me enseña que yo llevo este tesoro en un vaso muy frágil, siendo yo demasiado débil y miserable para conservarlos por mí mismo: adolescentulus sum ego et contemptus recibid gratuitamente en depósito todo cuanto poseo, y conservádmelo por vuestra fidelidad y potestad; si Vos me guardáis, nada perderé; si me sostenéis, nunca caeré; si me protegéis, estoy a salvo de mis enemigos.

174. Esto mismo lo dice San Bernardo en términos formales para inspirarnos esta práctica: “Cuando Ella os sostiene, no caéis; cuando Ella os protege, nada teméis; cuando Ella os conduce, no os fatigáis; cuando Ella os es favorable, llegáis hasta el puerto de salvación; Ipsa tenente, non corruis; ipsa protegente, non metuis; ipsa duce, non fatigaris; ipsa propitia, pervenis”. San Buenaventura parece decir la misma cosa en términos más explícitos: “La Santísima Virgen – dice él– no está solamente retenida en la plenitud de los santos, sino que retiene y guarda a los santos en su plenitud, a fin de que ésta no disminuya en nada; ella impide que sus virtudes se disipen, que sus méritos perezcan, que sus gracias se pierdan, que el demonio los dañe; en fin, impide que el Señor los castigue cuando pecan”: Virgo non solum in plenitudine sanctorum detenitur, sed etiam in plenitudine sanctos detinet, ne plenitudo minuatur; detinet virtutes ne fugiant; detinet merita ne pereant; detinet gratias ne effluant; detinet daemones ne noceam; detinet Filium ne peccatores percutiat.

175. La Santísima Virgen es la Virgen fiel, que por su fidelidad a Dios, repara las pérdidas que la infiel Eva ocasionó por su infidelidad, y la que obtiene para todos aquellos que se entregan a Ella, la fidelidad a Dios y su perseverancia. Es esta la razón por la cual un santo la compara a un áncora firme, que los retiene e impide su naufragio en el mar agitado de este mundo, donde tantas personas perecen por no 82 Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen aferrarse a esta firme ancla. “Atamos las almas a vuestra esperanza, como a un áncora firme: Animas ad spem tuam sicut firmam anchoram alligamus”. Los santos que se han salvado son los más aferrados a Ella, y a Ella han sujetado a los otros a fin de perseverar en la virtud. ¡Felices, pues, y mil veces felices los cristianos que entonces se agarran fiel y enteramente a Ella como a un ancla! Los esfuerzos de la tempestad de este mundo no los harán zozobrar ni perder sus tesoros celestiales. ¡Gozosos aquellos y aquellas que entran en Ella como en el arca de Noé! Las aguas del diluvio de pecados que inundan a tanta gente no los afectará, pues: “Qui operantur in me non peccabunt: Los que están en mí para trabajar por su salvación, no pecarán”, dice Ella con la Sabiduría. Dichosos los infelices hijos de la desdichada Eva que se entregan a la Madre y Virgen fiel, la cual siempre permanece fiel y no se desmiente jamás: Fidelis permanet, se ipsam negare non potest, y que siempre ama a quienes la aman: Ego diligentes me diligo, no solamente con un amor afectivo, sino con un amor efectivo y eficaz, impidiéndoles con una gran abundancia de gracias retroceder en la virtud o desfallecer en el camino perdiendo la gracia de su Hijo.

176. Esta bondadosa Madre recibe siempre, por pura caridad, todo cuanto se le da en depósito; y una vez lo ha recibido en calidad de depositaria, se obliga en justicia –en virtud del contrato del depósito– a guardárnoslo, de igual modo que una persona a quien yo hubiese confiado mil escudos en depósito, quedaría obligada a protegérmelos, de manera que, si por su negligencia mis mil escudos llegasen a perderse, quedaría responsable en sana justicia. ¡Pero no! La fiel María jamás dejará perder por su negligencia lo que se le hubiere confiado: el cielo y la tierra pasarán antes que Ella fuere negligente e infiel con los que se fían de Ella.

177. Pobres hijos de María: vuestra debilidad es extrema, vuestra inconstancia es grande, el fondo de vuestro ser, estropeado. Confieso que vosotros sois sacados de la misma masa corrompida de los hijos de Adán y Eva; pero no os desaniméis por esto, sino consolaos y regocijaos: ¡He aquí el secreto que yo os enseño! Secreto desconocido de casi todos los cristianos, aún los más devotos. No dejéis vuestro oro y plata en vuestros cofres que han sido ya rotos por el maligno espíritu que os ha robado, y que son demasiado pequeños, débiles y viejos para contener un tesoro tan grande y tan precioso. No pongáis el agua pura y cristalina de la fuente en vuestros vasos deteriorados e infectados por el pecado. Si en ellos ya no está el pecado, su mal olor aún subsiste; el agua buena será corrompida. No pongáis vinos exquisitos en vuestros antiguos toneles, que han estado llenos de malos vinos, pues se echarían a perder y quedarían en peligro de derramarse.

178.Aunque me hubiereis entendido, almas predestinadas, os hablo más abiertamente. No confiéis el oro de vuestra caridad, la plata de vuestra pureza, las aguas de las gracias celestiales, ni los vinos de vuestros méritos y virtudes en un saco agujereado, en un cofre viejo y roto, en un recipiente deteriorado y corrompido como sois vosotros: de lo contrario seréis robados por los ladrones, es decir, los demonios que espían día y noche a la espera del momento oportuno para hacerlo. De lo contrario, corromperéis por el mal olor de vosotros mismos, de la confianza que tenéis en vosotros mismos, y de vuestra voluntad, todo lo que Dios os da de más puro. Colocad, verted en el seno y el corazón de María todos vuestros tesoros, vuestras gracias y virtudes: es un vaso espiritual, es un vaso honorable, es un vaso insigne de devoción: Vas spirituale, vas honorabile, vas insigne devotionis. Después de que Dios mismo en persona se encerró en ese vaso con todas sus perfecciones, ese vaso se volvió todo espiritual y se ha convertido en la morada espiritual de las almas más espirituales; se hizo honorable y el trono de honor de los más grandes príncipes de la eternidad; se ha hecho insigne de devoción, y la morada de las más ilustres dulzuras, gracias y virtudes; y finalmente, se ha vuelto rico como una casa de oro, fuerte como una torre de David, y puro como una torre de marfil.

179. ¡Oh, cuán feliz es un hombre que lo ha dado todo a María, que se confía y pierde en un todo y por todo en María! Él es todo de María, y María es toda de él; y osadamente puede decir con David: Haec facta est mihi – “María ha sido hecha para mí”; o con el Discípulo Amado: Accepi eam in mea – “La he tomado por todo mi bien”; o con Jesucristo: Omnia mea tua sunt – “Todo lo que Yo tengo es vuestro, y todo lo que Vos tenéis es mío”.

180. Si algún crítico que leyere esto se imagina que yo hablo aquí con exageración y por devoción extremada, ¡ay! él no me entiende, ya por ser un hombre carnal que no gusta de las cosas espirituales, o bien porque es del mundo, que no puede recibir al Espíritu Santo, o entonces porque es orgulloso y crítico, que condena o menosprecia todo lo que no entiende. Pero las almas que no son nacidas de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre sino de Dios y de María, me comprenden y me gustan, y es para ellas a quienes escribo esto.

181. Entre tanto, afirmo para unos y otros –retomando mi materia interrumpida– que siendo la divina María la más honesta y la más generosa de todas las puras criaturas, no se deja nunca vencer en amor y liberalidad; y “por un huevo da un buey”, como dice un santo varón. Es decir, por poco que se le da, Ella da en retribución mucho de lo que ha recibido de Dios; y, en consecuencia, si un alma se da a Ella sin reserva, poniendo en Ella toda su confianza, sin presunción, trabajando por su parte en adquir las virtudes y domar sus pasiones, María se da también a esta alma sin reservas.

182. Que los fieles servidores de la Santísima Virgen digan entonces sin temor junto a San Juan Damasceno: “Teniendo confianza en Vos, ¡oh Madre de Dios!, yo seré salvo; confiando en vuestra protección, nada temeré; con vuestro socorro combatiré y pondré en fuga a mis enemigos, ya que vuestra devoción es un arma de salvación que Dios da a aquellos que quiere salvar – Spem tuam habens, o Deipara, servabor; defensionem tuam possidens, non timebo; persequar inimicos meos et in fugan vertam, habens protectionem tuam et auxilium tuum; nam tibi devotum esse est arma quaedam salutis quae Deus his dat quos vult salvos fier”.

Lecciones del Curso

Bibliografía

BIBLIA DE JERUSALÉN. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2009.

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Madrid: Asociación de Editores del Catecismo, 2005.

CLÁ DIAS, João Scognamiglio. Maria Santíssima! O Paraíso de Deus revelado aos homens. São Paulo: Arautos do Evangelho, 2019, vol. I-III.

CONCILIO VATICANO II. Constitución dogmática Lumen Gentium. In: <http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html> Acceso en: 30 julio 2020.

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. La libertad y la virtud. Conferencia, 28/4/1973. In: <https://www.tfp.org.br/espiritualidade/liberdade-e-virtude/> Acceso en: 7 agosto 2020.

HAUKE, Manfred. Introducción a la Mariología. Madrid: BAC, 2015.

JUAN PABLO II. Carta Encíclica Veritatis splendor. In: <http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_06081993_veritatis-splendor.html> Acceso en: 30 julio 2020.

RAGAZZINI, Severiano. María, vida del alma. Barcelona: Balmes, 1986.

ROYO MARÍN, Antonio. La Virgen María. Madrid: BAC, 1968.

SAN LUIS MARÍA GRIGNON DE MONTFORT. Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1910.

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