Lección 15: Motivos que nos recomiendan esta devoción.

Después de explicar la naturaleza y las prácticas de la esclavitud a la Virgen, San Luis Grignion argumenta a favor de ella explicando los motivos que deben llevarnos a abrazarla. Seguiremos el ejemplo de nuestro Redentor que quiso hacerse esclavo de María desde primer momento de la Encarnación para obedecer al Padre y darnos ejemplo de humildad.

Pongo a su disposición online el texto del tratado: https://bit.ly/TratadoVD

Meditación y Oraciones del día

Veni Creator Spíritus, Ave Maris Stella y Magnificat

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Señor, ten piedad de nosotros. Jesucristo, ten piedad de nosotros.

R/. Señor, ten piedad de nosotros.
Divino Espíritu Santo, óyenos.
Espíritu Santo Paráclito, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros,
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros,
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros,
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la verdad, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la sabiduría, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la inteligencia, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la fortaleza, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la piedad, ten piedad de nosotros,
Espíritu del buen consejo, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la ciencia, ten piedad de nosotros,
Espíritu del santo temor, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la caridad, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la alegría, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la paz, ten piedad de nosotros,
Espíritu de las virtudes, ten piedad de nosotros,
Espíritu de toda la gracia, ten piedad de nosotros,
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios, ten piedad de nosotros,
Purificador de nuestras almas, ten piedad de nosotros,
Santificador y guía de la Iglesia Católica, ten piedad de nosotros,
Distribuidor de los dones celestiales, ten piedad de nosotros,
Conocedor de los pensamientos, ten piedad de nosotros,
y de las intenciones del corazón, ten piedad de nosotros,
Dulzura de los que comienzan a serviros, ten piedad de nosotros,
Corona de los perfectos, ten piedad de nosotros,
Alegría de los ángeles, ten piedad de nosotros,
Luz de los Patriarcas, ten piedad de nosotros,
Inspiración de los Profetas, ten piedad de nosotros,
Palabra y sabiduría de los Apóstoles, ten piedad de nosotros,
Victoria de los Mártires, ten piedad de nosotros,
Ciencia de los Confesores, ten piedad de nosotros,
Pureza de las Vírgenes, ten piedad de nosotros,
Unción de todos los Santos, ten piedad de nosotros,

Sednos propicio,
R. Perdónanos Señor.
Sednos propicio,
R. Escúchanos Señor.

De todo pecado, líbranos Señor.
De todas las tentaciones y celadas del demonio, líbranos Señor.
De toda presunción y desesperación, líbranos Señor.
Del ataque a la verdad conocida, líbranos Señor.
De la envidia de la gracia fraterna, líbranos Señor.
De toda obstinación e impenitencia, líbranos Señor.
De toda negligencia y liviandad de espíritu, líbranos Señor.
De toda impureza de la mente y del cuerpo, líbranos Señor.
De todas las herejías y errores, líbranos Señor.
De todo mal espíritu, líbranos Señor.
De la muerte mala y eterna, líbranos Señor.
Por Vuestra eterna procedencia del Padre y del Hijo, líbranos Señor.
Por la milagrosa concepción del Hijo de Dios, líbranos Señor.
Por Vuestro descendimiento sobre Jesús bautizado, líbranos Señor.
Por Vuestra santa aparición en la transfiguración del Señor, líbranos Señor.
Por Vuestra venida sobre los discípulos del Señor, líbranos Señor.
En el día del juicio, líbranos Señor.

Aunque pecadores, te rogamos óyenos,
Para que nos perdones, te rogamos óyenos,
Para que te dignes vivificar y santificar a todos los miembros de la Iglesia, te rogamos óyenos,
Para que te dignes concedernos el don de la verdadera piedad, devoción y oración, te rogamos óyenos,
Para que te dignes inspirarnos sinceros afectos de misericordia y de caridad, te rogamos óyenos,
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro, te rogamos óyenos,
Para que te dignes concedernos verdadera paz y tranquilidad de corazón, te rogamos óyenos,
Para que nos hagas dignos y fuertes, para soportar las persecuciones por amor a la justicia, te rogamos óyenos,
Para que te dignes confirmarnos en tu gracia, te rogamos óyenos,
Para que nos recibas en el número de tus elegidos, te rogamos óyenos,
Para que te dignes atendernos, te rogamos óyenos,
Espíritu de Dios, te rogamos óyenos,

V/Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/.Envíanos el Espíritu Santo.
V/Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/.Mándanos el Espíritu prometido del Padre.

V/Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/.Dadnos el buen Espíritu Espíritu Santo, óyenos.

V/Espíritu Consolador, escúchanos.
V/. Envía tu Espíritu y todo será creado,
R/. Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos. ¡Oh Dios! que aleccionaste a los corazones de Tus fieles
con la ciencia del Espíritu Santo,
haz que, guiados por este mismo
Espíritu, apreciemos las dulzuras
del bien, y gocemos siempre de Sus
divinos consuelos, por Jesucristo
Nuestro Señor.

Amén.
Señor, ten piedad de nosotros. Jesucristo, ten piedad de nosotros. R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, óyenos.
R/. Jesucristo, escúchanos

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros,
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros,
Madre de Cristo, ruega por nosotros,
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros,
Madre purísima, ruega por nosotros,
Madre castísima, ruega por nosotros,
Madre intacta, ruega por nosotros,
Madre incorrupta, ruega por nosotros,
Madre Inmaculada, ruega por nosotros,
Madre amable, ruega por nosotros,
Madre admirable, ruega por nosotros,
Madre del buen Consejo, ruega por nosotros,
Madre del Creador, ruega por nosotros,
Madre del Salvador, ruega por nosotros,
Madre y ornato del Carmelo, ruega por nosotros,
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros,
Virgen prudentísima, ruega por nosotros,
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros,
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros,
Virgen poderosa, ruega por nosotros,
Virgen clemente, ruega por nosotros,
Virgen fiel, ruega por nosotros,
Virgen flor del Carmelo, ruega por nosotros,
Espejo de justicia, ruega por nosotros,
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros,
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros,
Vaso espiritual, ruega por nosotros,
Vaso honorable, ruega por nosotros,
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros,
Rosa mística, ruega por nosotros,
Torre de David, ruega por nosotros,
Torre de marfil, ruega por nosotros,
Casa de oro, ruega por nosotros,
Arca de la alianza, ruega por nosotros,
Puerta del cielo, ruega por nosotros,
Estrella de la mañana, ruega por nosotros,
Salud de los enfermos, ruega por nosotros,
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros,
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros,
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros,
Patrona de los carmelitas, ruega por nosotros,
Reina de los ángeles, ruega por nosotros,
Reina de los patriarcas, ruega por nosotros,
Reina de los profetas, ruega por nosotros,
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros,
Reina de los mártires, ruega por nosotros,
Reina de los confesores, ruega por nosotros,
Reina de las vírgenes, ruega por nosotros,
Reina de todos los santos, ruega por nosotros,
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros,
Reina asunta al cielo, ruega por nosotros,
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros,
Reina de la familia, ruega por nosotros,
Reina de la paz, ruega por nosotros,
Esperanza de todos los carmelitas, ruega por nosotros,

Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R/. perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R/. escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R/. ten piedade de nosotros.

V/. Ruega por nosotros Santa
Madre de Dios,
R/. Para que seamos dignos de
alcanzar las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.

Oremos. Concédenos, Señor, a
nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y de cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la
bienaventurada siempre Virgen
María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y gozar
de las alegrías eternas. Por Cristo
nuestro Señor.

Amén.
Ven Espíritu Creador;
visita las almas de tus siervos.
Llena de la divina gracia
los pechos que Tú creaste.

Tú eres llamado Paráclito,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, amor
y unción espiritual.

Tú septiforme en el don;
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú, auténtica promesa del Padre,
que enriqueces la lengua con palabras.

Enciende lumbre en los sentidos,
infunde amor en los corazones
corroborando con vigor constante,
la fragilidad de nuestro cuerpo.

Rechaza lejos al enemigo,
concede prontamente la paz,
yendo así Tú delante como guía
evitemos todo mal.

Haz que por Tí conozcamos al Padre,
y conozcamos también al Hijo,
y por Tí, Espíritu de entreambos,
creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria,
y al Hijo, que entre los muertos,
resucitó, y al Paráclito
por los siglos de los siglos.

Amén.
Salve, del mar Estrella,
Salve, Madre sagrada
De Dios y siempre Virgen,
Puerta del cielo Santa.

Tomando de Gabriel
El Ave, Virgen alma,
Mudando el nombre de Eva,
Paces divinas trata.

La vista restituye,
Las cadenas desata,
Todos los males quita,
Todos los bienes causa.

Muéstrate Madre, y llegue
Por Ti nuestra esperanza
A quien, por darnos vida,
Nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
Libres de culpa, infunde
Virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura,
Camino firme allana;
Que quien a Jesús llega,
Eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
Una a los tres le demos,
Y siempre eternas gracias

Salve, María, amadísima Hija del Eterno Padre; salve, María, Madre admirable del Hijo; salve, María, fidelísima Esposa del Espíritu Santo; salve, María, mi amada Madre, mi amable Señora, mi poderosa Soberana; salve, mi gozo, mi gloria, mi corazón y mi alma. Vos sois toda mía por misericordia, y yo soy todo vuestro por justicia. Pero todavía no lo soy bastante.

De nuevo me entrego a Vos todo entero en calidad de eterno esclavo, sin reservar nada ni para mí, ni para otros. Si algo veis en mí que todavía no sea vuestro, tomadlo en seguida, os lo suplico, y haceos dueña absoluta de todos mis haberes para destruir y desarraigar y aniquilar en mí todo lo que desagrade a Dios y plantad, levantad y producid todo lo que os guste.

La luz de vuestra fe disipe las tinieblas de mi espíritu; vuestra humildad profunda ocupe el lugar de mi orgullo; vuestra contemplación sublime detenga las distracciones de mi fantasía vagabunda; vuestra continua vista de Dios llene de su presencia mi memoria, el incendio de caridad de vuestro corazón abrase la tibieza y frialdad del mío; cedan el sitio a vuestras virtudes mis pecados; vuestros méritos sean delante de Dios mi adorno y suplemento. En fin, queridísima y amadísima Madre, haced, si es posible, que no tenga yo más espíritu que el vuestro para conocer a Jesucristo y su divina voluntad; que no tenga más alma que la vuestra para alabar y glorificar al Señor; que no tenga más corazón que el vuestro para amar a Dios con amor puro y con amor ardiente como Vos.

No pido visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni contentos, ni aun espirituales. Para Vos el ver claro, sin tinieblas; para Vos el gustar por entero sin amargura; para Vos el triunfar gloriosa a la diestra de vuestro Hijo, sin humillación; para Vos el mandar a los ángeles, hombres y demonios, con poder absoluto, sin resistencia, y el disponer en fin, sin reserva alguna de todos los bienes de Dios.

Esta es, divina María, la mejor parte que se os ha concedido, y que jamás se os quitará, que es para mí grandísimo gozo. Para mí y mientras viva no quiero otro, sino el experimentar el que Vos tuvisteis: creer a secas, sin nada ver y gustar; sufrir con alegría, sin consuelo de las criaturas; morir a mí mismo, continuamente y sin descanso; trabajar mucho hasta la muerte por Vos, sin interés, como el más vil de los esclavos.

La sola gracia, que por pura misericordia os pido, es que en todos los días y en todos los momentos de mi vida diga tres amenes: amén (así sea) a todo lo que hicisteis sobre la tierra cuando vivíais; amén a todo lo que hacéis al presente en el cielo; amén a todo lo que hacéis en mi alma, para que en ella no haya nada más que Vos, para glorificar plenamente a Jesús en mí, en el tiempo y en la eternidad.

Amén
La verdadera devoción a la Virgen

Para subir y unirse a Él, preciso es valerse del mismo medio de que Él se valió para descendera nosotros, para hacerse hombre y para comunicarnos sus gracias; y ese medio es la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Hay muchas devociones a la Virgen Santísima y verdaderas: que no hablo aquí de las falsas.

Consiste la primera en cumplir con los deberes de cristiano, evitando el pecado mortal, obrando más por amor que por temor, rogando de tiempo en tiempo a la Santísima Virgen y honrándo la como Madre de Dios, sin ninguna otra especial devoción para con ella.

La segunda tiene para la Virgen más altos sentimientos de estima, amor, veneración y confianza; induce a entrar en las cofradías del Santo Rosario y del escapulario, a rezar la corona o el santo rosario, a honrar las imágenes y altares de María, a publicar sus alabanzas, a alistarse en sus congregaciones. Y esta devoción (con tal quenos abstengamos de pecar) buena es, santa y laudable; pero no tan a propósito como la que sigue para apartar a las almas de las criaturas ydes prenderlas de sí mismas a fin de unirlas a Je-sucristo. La tercera manera de devoción a la SantísimaVirgen, de muy pocas personas conocida y practicada; es almas predestinadas, la que os voy adescubrir. Consiste en darse todo entero, como esclavo, a María ya Jesús por Ella; y además en hacer todas las cosas con María, en María, por María y para María. Hay que escoger un día señalado para entregarse, consagrarse y sacrificarse; y esto ha deser voluntariamente y por amor, sin encogimiento, por entero y sin reserva alguna; cuerpo y alma, bienes exteriores y fortuna, como casa, familia, rentas; bienes interiores del alma, a saber: sus méritos, gracias, virtudes y satisfacciones. (El Secreto de María, núms. 23-24)
Capítulo V
Los motivos que nos deben hacer recomendable esta devoción

Artículo I
Esta devoción nos coloca enteramente al servicio de Dios Primer Motivo que nos muestra la excelencia de esta consagración de sí mismo a Jesucristo por las manos de María

135. Si en la tierra no se puede concebir empleo más relevante que el servicio de Dios; si el menor servidor de Dios es más rico, poderoso y noble que todos los reyes y emperadores de la tierra –si estos no fueren siervos de Dios– ¿cuáles serán las riquezas, el poder y la dignidad del fiel y perfecto servidor de Dios, que se ha de entregar enteramente a su servicio, sin reserva, en toda la medida que pueda hacerlo? Tal es el fiel y amoroso esclavo de Jesús en María, que se ha dado todo entero al servicio de ese Rey de reyes por las manos de su Santísima Madre, y que nada ha reservado para sí mismo: ¡ni el oro todo de la tierra y las bellezas de los cielos conseguirían pagarlo!

136. Las otras congregaciones, asociaciones y cofradías erigidas en honra de Nuestro Señor y de su Santísima Madre, que hacen tanto bien en el cristianismo, no exigen el dar todo sin reserva; no prescriben a sus asociados más que ciertas prácticas y acciones para satisfacer sus obligaciones, dejándolos libres para todas las otras acciones y tiempo de su vida. Pero esta devoción hace dar sin reserva a Jesús y a María todos sus pensamientos, palabras, acciones y sufrimientos, así como todo el tiempo de nuestra vida, de tal manera que, velando o durmiendo, bebiendo o comiendo, realizando las más grandes acciones, o las más pequeñas, se pueda decir siempre en verdad que lo que se hace –aunque no se piense en ello–, es para Jesús y María, en virtud del ofrecimiento que se les ha hecho, a menos que expresamente se haya retractado. ¡Qué consuelo!

137. Pero además, como ya hemos dicho no existe ninguna otra práctica como ésta, por la cual se ve libre la persona de cierta propiedad que imperceptiblemente se desliza aún en las mejores acciones; y nuestro buen Jesús concede esta enorme gracia en recompensa de la acción heroica y desinteresada que se ha realizado, otorgándole, por las manos de su Santísima Madre, todo el valor de sus buenas obras. Si Él da el céntuplo aún en esta tierra, a quienes por su amor dejan los bienes exteriores, temporales y perecederos, ¿cuál será el céntuplo que dará a quien le sacrificare aún sus bienes interiores y espirituales? 138. Jesús, nuestro gran amigo, se ha dado a nosotros sin reserva, con su cuerpo, alma, virtudes, gracias y méritos: si toto totum me comparavit, dice San Bernardo – me ha ganado para sí enteramente dándose todo a mí; ¿no sería entonces nuestro deber en justicia y gratitud, que nosotros le demos todo cuanto podemos darle? Él ha sido el primero en generosidad hacia nosotros. Seámoslo con Él también nosotros, y experimentaremos aún más generosidad de su parte durante la vida, en la muerte y en la eternidad: Cum liberali liberalis erit – “Será liberal y generoso para con aquel que en relación a Él se muestre liberal y generoso”.

Artículo II
Esta devoción nos hace imitar el ejemplo dado por Cristo Nuestro Señor y por el mismo Dios, y practicar la humildad

Segundo Motivo que nos demuestra que en sí mismo es justo y ventajoso al cristiano consagrarse enteramente a la Santísima Virgen por medio de esta práctica, a fin de más perfectamente serlo a Jesucristo.

139. Este buen Maestro no ha desdeñado encerrarse en el seno de la Santísima Virgen, como un cautivo y esclavo amoroso, y de serle sumiso y obediente durante treinta años. Aquí es, repito, donde la mente humana se pierde cuando se hace una seria reflexión al respecto de esta conducta de la Sabiduría encarnada, que no ha querido darse directamente a los hombres –a pesar de que pudo hacerlo–, a no ser por medio de la Santísima Virgen; que no ha querido venir al mundo a la edad de un hombre perfecto, independiente de los otros, sino como un pobre y pequeño niño, dependiente de los cuidados y manutención de su Santísima Madre. Esta Sabiduría infinita, que tenía un deseo inmenso de glorificar a Dios su Padre y salvar a los hombres, no encontró un medio más perfecto y rápido para hacerlo, que someterse en todas las cosas a la Santísima Virgen, no solamente durante los ocho, diez o quince años primeros de su vida, como los otros niños, sino durante treinta años; y ha dado más gloria a Dios su Padre durante todo ese tiempo de sumisión y dependencia de María, que la que le hubiera dado empleando esos treinta años en hacer prodigios, predicar por toda la tierra, y convertir a todos los hombres, si de esa manera lo hubiere hecho. ¡Ah! ¡Cuán excelsamente se glorifica a Dios, sometiéndose a María a ejemplo de Jesús! Teniendo delante de nuestros ojos un ejemplo tan visible y tan conocido de todo el mundo, ¿seremos tan insensatos para creer encontrar un medio más perfecto y rápido de glorificar a Dios, que el de someterse a María, a ejemplo de su Hijo?

140. Recordemos aquí como prueba de la dependencia que debemos tener a la Santísima Virgen, lo que he dicho más arriba, refiriendo los ejemplos que nos dan el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en la dependencia que debemos tener en relación a Ella. El Padre no ha dado ni da a su Hijo más que por medio de María, ni engendra hijos sino por Ella, y no comunica sus gracias sino por intermedio de Ella. Dios Hijo no ha sido formado para todo el mundo en general más que por Ella, no es formado y engendrado todos los días sino por Ella, en la unión del Espíritu Santo, y no comunica sus méritos y sus virtudes sino por Ella; el Espíritu Santo no ha formado a Jesucristo sino por Ella, no forma a los miembros de su cuerpo místico más que por Ella, y no dispensa sus gracias y favores sino por intermedio de Ella. Después de tantos y tan apremiantes ejemplos de la Santísima Trinidad, ¿podremos nosotros sin una ceguera extrema prescindir de María, no consagrarnos a Ella y depender de Ella para llegar a Dios y sacrificarnos a Dios?

141. He aquí algunos pasajes latinos de los Padres, que he escogido para probar lo que acabo de decir: Duo filii Mariae sunt, homo Deus et homo purus; unius corporaliter, et alterius spiritualiter mater est Maria. “Dos hijos tiene María: el Hombre-Dios y el hombre-hombre. Del primero es madre corporal y del segundo es madre espiritual”. Haec est voluntas Dei, qui totum nos voluit habere per Mariam; ac proinde, si quid spei, si quid gratiae, si quis salutis, ab ea noverimus redundare. “Dios quiere que nos lleguen muchos bienes por medio de María. Debemos reconocer que gran número de gracias y favores que recibimos de Dios nos llegan por medio de Ella”. Omnia dona, virtutes, gratiae ipsius Spiritus Sancti, quibus vult, et quando vult, quomodo vult, quantum vult per ipsius manus administrantur. “El Espíritu Santo le ha permitido que distribuya los dones y virtudes del Divino Espíritu a quien Ella quiera, como quiera, cuando quiera y en la medida que a Ella le parezca mejor”. Qui indignus eras cui daretur, datum est Mariae, ut per eam acciperes quidquid haberes. “Dios entregó muchos dones y gracias a María, para que los recibamos por medio de Ella, pues éramos indignos de recibidos directamente de El”.

142. Dios, viendo que somos indignos de recibir sus gracias inmediatamente de sus manos, nos dice San Bernardo, las da a María, a fin de que nosotros tengamos por Ella todo lo que Él quiere darnos. Y halla Él también su gloria en recibir por las manos de María la gratitud, el respeto y el amor, que nosotros le debemos por sus beneficios. Es entonces muy justo que imitemos esta conducta de Dios, “a fin –dice el mismo San Bernardo– de que la gracia retorne a su autor por el mismo canal que ella ha venido”: Ut eodem alveo ad largitorem gratia redeat quo fluxit. Esto es lo que se hace por nuestra devoción: se ofrece y consagra todo lo que se es y todo lo que se posee a la Santísima Virgen, a fin de que Nuestro Señor reciba por su mediación, la gloria y el reconocimiento que se le debe. Se reconoce indigno e incapaz de aproximarse de su Majestad infinita por sí mismo; y es por ello que se sirve de la intercesión de la Santísima Virgen.

143. Esta es además una práctica en que se ejercita en alto grado la humildad, que Dios ama por encima de las otras virtudes. Un alma que se enaltece rebaja a Dios, y un alma que se humilla ensalza a Dios. Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (Sant. 4, 6); si os humilláis, creyéndoos indignos de comparecer ante Él, y de aproximaros a Él, Él desciende y se abaja para venir a vosotros, para complacerse con vosotros, y para levantaros a pesar vuestro; pero todo lo contrario sucede cuando osadamente se aproxima alguien de Dios sin mediador; Dios huye no pudiéndosele alcanzar. ¡Ah! ¡Cuánto ama Él la humildad del corazón! A esta humildad es a la cual nos conduce esta práctica de devoción, pues ella enseña a no aproximarse nunca por sí mismo a Nuestro Señor, aunque sea dulce y misericordioso, mas a servirnos siempre de la intercesión de la Santísima Virgen, ya sea para presentarnos ante Él, ya sea para hablarle, ya sea para acercarnos, ya sea para ofrecerle cualquier cosa, o para unirse y consagrarse a Él.

Lecciones del Curso

Bibliografía

BIBLIA DE JERUSALÉN. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2009.

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Madrid: Asociación de Editores del Catecismo, 2005.

CLÁ DIAS, João Scognamiglio. Maria Santíssima! O Paraíso de Deus revelado aos homens. São Paulo: Arautos do Evangelho, 2019, vol. I-III.

CONCILIO VATICANO II. Constitución dogmática Lumen Gentium. In: <http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html> Acceso en: 30 julio 2020.

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. La libertad y la virtud. Conferencia, 28/4/1973. In: <https://www.tfp.org.br/espiritualidade/liberdade-e-virtude/> Acceso en: 7 agosto 2020.

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JUAN PABLO II. Carta Encíclica Veritatis splendor. In: <http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_06081993_veritatis-splendor.html> Acceso en: 30 julio 2020.

RAGAZZINI, Severiano. María, vida del alma. Barcelona: Balmes, 1986.

ROYO MARÍN, Antonio. La Virgen María. Madrid: BAC, 1968.

SAN LUIS MARÍA GRIGNON DE MONTFORT. Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1910.

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