La Iglesia perseguida 2 – La persecución a los Padres de la Iglesia

Resumen del Curso

Terminadas las persecuciones de los emperadores romanos con la milagrosa conversión de Constantino, todo indicaba que la paz iba a reinar en el mundo cristiano. El nuevo emperador mandó poner una cruz en el Capitolio y fue el primero en llevar en la corona el símbolo de la Cruz; anuló todos los decretos de persecución contra los cristianos y él mismo donó terrenos para construir grandes basílicas, auxiliando poderosamente a levantarlas.

Quien imaginase que la guerra contra la Iglesia había acabado estaba terriblemente equivocado. En adelante, la lucha sería movida por los mismos hermanos. Sí, terribles errores atacaban la doctrina de Jesucristo, poniendo en riesgo inminente la identidad misma del Redentor: la doctrina arriana carcomió durante casi cinco siglos la identidad de Jesús como Dios y Hombre verdadero y fueron muchos los emperadores que siguieron aquella doctrina y promovieron todo tipo de crueldades contra quienes creían que Jesús era consustancial al Padre. Dios inspiró a un gigante llamado Atanasio, para atajar la mayor herejía de los primeros siglos; si no hubiera sido por él, seguramente el cristianismo habría perdido su identidad, deformándose totalmente.

En el Concilio de Éfeso, se reconoció solemnemente la Maternidad Divina de María, pues existía un movimiento influyente que sólo atribuía a la Virgen la maternidad de Jesús como hombre, pero no como Dios. San Cirilo fue el héroe de María que la defendió valientemente.

Cuando la guerra iconoclasta estalló en la iglesia de Oriente, varios emperadores tomaron en sus manos aquella falsa bandera contra la supuesta idolatría, persiguiendo con todo tipo de crueldades a los monjes y destruyendo toda y cualquier imagen que encontraban a su paso. Son incalculables las obras de arte destruidas durante más de ciento veinte años por una verdadera horda de fanáticos. Si hoy veneramos dulcemente las imágenes, se debe al heroísmo de muchos mártires que murieron por aquella causa.

.

P. Roberto Merizalde, EP. P. Roberto Merizalde, EP.

El P. Roberto José Merizalde es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma. Desempeña el cargo de Coordinador de estudios del Instituto Filosófico Aristotélico-Tomista, en São Paulo (Brasil), afiliado a la Pontificia Universidad Salesiana, de Roma. Cuenta con cerca de medio centenar de artículos académicos y ha sido coordinador de diez libros en esa área.

Lecciones del curso

Bibliografía

ACTA DE LOS MÁRTIRES. Madrid: BAC, 2003.

ALDEA, Quintín; CÁRDENA Eduardo. Manual de Historia de la Iglesia. Barcelona: Helder, 1987.

ARAUTOS DO EVANGELIO. São Paulo: Abril.

BARBIER, Paul. Vie de sainti Athanase: Patriarche D’alexandrie. Paris: Letouzey et Ané, 1888.

CANTÚ, Cesar. História Universal. São Paulo: Edameris. 1964. XXXII.

CLÁ DIAS, João Scognamiglio. Lo inédito sobre los Evangelios, vol. VII. Città del Vaticano: LEV, 2012.

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. Revista Dr. Plino, São Paulo: Retornarei.

______. Curso de Historia Universal. Archivo ITA-IFAT.

GERREIRO, Elio; ZAMBORBIERI, Annibale. Storia della Chiesa. Milano: San Paolo, 1996. XXV.

JOÃO BOSCO. História Eclesiástica. São Paulo: LES, 1954.

LLORCA; VILLOSLADA; LABOA. Historia de la Iglesia. Madrid: BAC, 2009.

MOURRET, Fernand. Historie générale de l’Église. Paris: Bloudet Gay, 1931. IX.

ORTIZ MUÑOZ, Luis. Cristo, su proceso y su muerte. Madrid: Fomento, 1977.

READER’S DIGEST. Depois de Jesus. Rio de Janeiro: Reader’s Digest, 1999.

ROHRBACHER. Historie universelle de l’Église Catholoque. Paris: Gaume et Duprey, 1868. XV.

ROPS, Daniel. História da Igreja. São Paulo: Quadrante, 1991. X.

RUIZ BUENO, Daniel. Acta de los mártires. Introducción, Madrid: BAC, 2003.

VEUILLOT, Luís. Vida de Jesus. São Paulo: Jornal dos Livros, 1923, vol. I.

WEISS, Juan Bautista. Historia Universal. Barcelona: Tipografía la Educación, 1927. XXIV.